miércoles, noviembre 30, 2005

Unos se van otros se quedan

La gente se queja de la ausencia de fiestas... y la verdad es que tiene razón: ¿me estaré haciendo viejo?
Y no es que no haya fiestas... lo que pasa es que ahora sólo asisto en caso de encontrar una excusa convincente. Ejem, ya se que el curso pasado decía lo mismo, pero realmente lo de "Que hemos ganado Eurojunior!!!!" tampoco se podía considerar una excusa pasable para tajarse.

A lo que iba, la cuestión es que Marinha y Esteban nos abandonaron definitivamente para irse a trabajar a España... una pena, pero también un motivo de celebración... no penseis mal: me refiero a la fiesta de despedida.

Llegué a esa fiesta con espíritu de hombre de negocios, ya que debía negociar el almacenamiento de mi televisor y sofá hasta la mudanza al nuevo hogar. Pero este espíritu se perdió tan pronto abrí la nevera para depositar las cervezas que traíamos para la ocasión... la nevera ya estaba hasta arriba, y no de zumo de naranja, concretamente.
Al cabo de media nevera, media hora, quiero decir, ya se habían resuelto los problemas logísticos del almacenamiento... y es que no hay mucha gente que se resista a la posibilidad de almacenar una tele de 25 pulgadas y un cómodo sofá. Un cuarto de nevera después, digo, un cuarto de hora después, manteniendo mi espíritu emprendedor, realicé también la compra de una bicicleta verde.

Ahora ya comprendo al fin el porqué de las cenas de negocios, y es que sea una nevera llena de cervezas o un carísimo caldo de la cosecha del 96, no deja de ser cierto que el alcohol crea el ambiente idóneo para que todos se sientan amigos con afán de buena voluntad.
El inconveniente de estos tratos, por otra parte, viene dado por el hecho de que al día siguiente no sabía quien tenía mi apreciado sofá... ni ningún dato de la bicicleta, además de que era verde (seguro que debido a algún chiste picante) y que me había costado 10 euros.
Ya hablaré en otro momento de la bicicleta y del porqué de su barato precio.

Otro cuarto de nevera después, esta vez de verdad, eso es, a eso de la una de la manhana alguién timbra a la puerta... a lo que se empiezan a escuchar cuchicheos: la poli, la poli... un vecino que se viene a quejar.
Al abrir la puerta nos encontramos un hombre de unos cuarenta años, con pinta de despistado, una sonrisa en la cara y una nariz roja por el frío... o quizás por el alcohol. Cuando lo veo lo reconozco inmediatamente: uno de mis tandems.
Resulta que me había comentado que no iba a venir, ya que tenía a la suegra de visita. Pero resulta que el cabrón, se había ventilado un par de botellas de vino con la suegra, la había dejado en cama y se había venido a las tantas de la manhana a una fiesta de estudiantes en bici. Alemanes.
Hay que reconocer que es muy simpático el tío, pero lo que no entiendo es cómo sobrevivio al viaje de vuelta a casa con la sangría que allí bebio.

PD. Por cierto, sobrevivio.

jueves, noviembre 10, 2005

Primeros días en Siemens

Pues después del estrés de la búsqueda de casa, aún quedaba la cuestión de la incorporación a Siemens. Ejem, incorporación entre comillas... porque, a ver cómo lo digo de una forma suave:
Es una verdadera mierda.

Primer día de trabajo, nos reunen a los tres españoles recién incorporados:
- Hola a todos, blabla... Vosotros os podeis ir a vuestros puestos de trabajo - comenta refiriendose a Carlos e Iñaki - pero la cuestión es que hoy no nos podemos encontrar con el jefe de tu sección, así que pasarás el día con ellos - refiriendose a mí.

Segundo día de trabajo, vuelvo a mi puesto de no hacer nada. Le pregunto al tipo cuando nos encontraremos con el jefe, a lo que me responde:
- Usted siga ahí... ya le aviso yo.

Tercer día de trabajo, ya me empiezo a cabrear, debido a que mi misión de esperar sentado una hipotética reunión con el jefe del susodicho departamento me empieza a producir hemorroides mentales.

Dos semanas después: Sigo esperando.

Y la cuestión es cómo en una empresa como Siemens existe este desastre de organización... porque yo no creo que sea tan difícil buscar un hueco de cinco minutos para recibir al nuevo practicante españolo que está tirado un par de pisos más arriba. Comprendo que la agenda del tipiño esté ocupada con cosas más importantes (tales cómo leer el periódico, rascarse los huevos...) pero es que ya pasaron dos semanas. Joder.

PD. En realidad tampoco estoy tan cabreado cómo pueda parecer, ya que vosotros ya sabeis lo vago que soy... Mi jornada se reduce a acercarme a Siemens para sentarnos los españoles en grupo y charlar sobre temas intrascendentes y bastante absurdos, todo lo hay que decir.

PPD. Y por fin comprendo a los funcionarios... hay que reconocer que eso de cobrar por no hacer nada no está nada mal.

martes, noviembre 08, 2005

Cultura alemana 7: Vivienda

El primer problema que me encontré al llegar aquí vino dado por el hecho de que sin un contrato de vivienda virtualmente no existes en Alemania. Dado que yo pasé a alojarme de forma irreglamentaria en el pequeño piso de Corinna, pasé a habitar en este limbo inexistencial.
Los personajes que habitan en este limbo no pueden registrarse en ninguna parte, abrir una cuenta de un banco, y sobre todo, recibir la cartilla necesaria para poder trabajar. El resultado de esta gilipollez es que las personas que no tienen pelas para alquilar una casa, aparentemente no pueden currar, y por lo tanto no pueden ganar dinero para conseguir la vivienda.
Pero dejemos estas paradojas para los políticos alemanes, que, por otra parte, ahora ya tienen suficientes problemas con lo de hacer funcionar la "gran coalición". En mi caso la solución a este problema vino dado por un "contrato", más o menos ilegal, según el cual yo soy un subarrendado de Corinna, saliendo como por arte de magia de este limbo.

Ahora, dado que a finales de año debemos abandonar este piso, pues quedaba encontrar una nueva vivienda, bffff... algo en apariencia sencillo se puede transformar en un pais de locos en una misión imposible.

Se comienza por mirar en un periódico las ofertas céntricas existentes, se llama a un par de números y se fijan un par de visitas. Además, hay que resaltar que aquí todos los pisos estan sin amueblar, lo que tampoco es mucho problema si se tiene en cuenta que aún conservo del curso pasado:
  • Una silla. Como recordareis, recogida en la calle, después de un tandem con Corinna, ante su cara de asombro y su comentario: Coges muebles por la calle, cómo los pobres.

  • Un sofá. Heredado de la generación anterior, pero originalmente también recogido en la calle.

  • Una televisión. Comprada un día de resaca.
Se puede pensar que no es mucho, pero yo opino que con eso y una mesa, ya se puede sobrevivir, ¿no?. De todos modos estos días ya ando ojo avizor... que nunca se sabe lo que puede aparecer por la calle.

Bueno, comienza la primera tanda de visitas:
  • Llegamos a un extraño edificio, que se eleva sobre una tienda de animales y tiene pinta de antiguo. Dado que llegamos un poco temprano visitamos la tienda de animales, donde me sorprendió encontrar unas lustrosas, caras y asquerosas ratas, que deben ser el animal de compañía más dulce del mundo, puaggg. Cuando entramos en el edificio con la guía de la inmobiliaria cual sería nuestra sorpresa al encontrar una verdadera obra dentro. Un ir y venir de albañiles, apartamentos a medio construir, techos sin cubrir... y la guía nos dice con toda su cara que en una semana ya está todo listo. Descartado.

  • El segundo edificio que visitamos está bien situado, casi frente a Siemens, tiene unas fantasticas vistas a un parking, no le funcionan las persianas, tampoco las puertas, y no tiene ni cocina. Además de ser demasiado grande. Descartado.

  • La casa perfecta, Nauviesser Viertel, suelo de madera, vista trasera a un mini jardín, tamaño perfecto. Incluso no era cara. El problema es que el número de personas interesadas superaba la docena. Debido a eso tuvimos que cubrir el formulario estandar AX-2487BZ, donde nos preguntaban todos los datos relativos a nuestro estado financiero, civil, número de pie y color preferido (además de aportar pruebas para todo ello). Descartado.

  • Descartado. Descartado. Descartado...

Pero en el momento en el que ya nos empezábamos a desesperar nos surge una oportunidad inesperada, debido a un extraño inquilino. Corinna ya había intentado ponerse en contacto para organizar una visita, con resultados negativos... el tipo no contestó hasta una semana después, donde nos dijo una hora a la que podíamos visitar el piso.
La casa en cuestión está situada en una zona tranquila, cerca del bosque, pero a diez minutos a pie del centro de la ciudad. Allí nos juntamos con los demás interesados en visitar la vivienda, pero la cuestión es que pasan cinco minutos, diez minutos, quince minutos... y dado que no aparece nadie, la gente, ya cansada, se empieza a ir.
Y cuando ya quedamos nosotros solos llega un individuo de nuestra edad con aspecto de drogadicto, lo que hace que me acerque de forma instintiva al bolso de Corinna. Pero lo que hace el tipo al acercarse es preguntarnos si somos los que queremos visitar la casa... respondemos afirmativamente ante sus escusas por llegar tarde.

Los tres entramos en casa y el tipo timbra en el primer piso, donde abrió una mujer que resultó ser su madre.
- ¿Alguien ha preguntado por mí? - preguntó el tipiño.
- No, ¿por qué?... - responde la madre.
- Ahh, nada, le voy a enseñar mi piso a estos chicos.
- Y luego...
- Es que me voy a mudar.
- ¿?

Subimos dos tramos de escaleras más y llegamos a la vivienda en cuestión. Se puede observar cómo funcionan las relaciones familiares en Alemania: el chaval vivía, ya independiente, dos pisos más arriba que sus padres... que ni siquiera sabían que este se iba a mudar. Increible.

Al abrir la puerta del piso nos envuelve un extraño olor que no consigo identificar a la vez que dos gatos se dirigen corriendo hacia nosotros. En ese momento recuerdo la alergia de Corinna a estos dulces animales, por lo que la miro de reojo: Corinna se había parado en seco con cara de espanto, jeje, empezábamos bien.

Vamos recorriendo las habitaciones, observando que el piso estaba muy bien, preguntamos por los vecinos, gastos, electricidad... a la cuestión de la electricidad nos responde que el pagaba 50 euros mensuales, pero que eso era porque tenía dos terrarios con serpientes que consumían bastante (¿?)... y por último nos plantamos ante la puerta de la última habitación, cerrada, y de donde parecía proceder el extraño olor.
Menudo tipo. Al abrir la puerta entramos en la habitación de las chinchillas, una habitación con jaulas de madera echas a mano, una apestosa alfombra rota, y una pinta de cuadra que lo flipais... me recordaba al campo de concentración de cobayas, apiñadas hasta el hacinamiento, que en su día tuvo Sergio.

Después de esta corta visita (corta porque Corinna empezaba a moquear y a estornudar) llegamos a la conclusión de que este piso una vez limpio (es decir, bien limpio y desinfectado) era perfecto, por lo que al día siguiente ya telefoneamos a la inmobiliaria de cara a arreglar los trámites... y dado a que el tipo era un impresentable organizando las visitas, pues resultó que eramos los primeros y únicos interesados.

Todo un golpe de suerte.

Moseltal

Después de una terrorífica vuelta en tren nocturna desde Praga nos pasamos un día durmiendo para descansar y otro sin hacer practicamente nada... realmente, Corinna ya debería estar asistiendo regularmente a clase, pero se ve que el mito de seriedad alemana se desmorona poco a poco.
Lo del terrorífico viaje en tren vino dado por la pinta de los tipos del compartimento vecino, que podían pasar por un par de gitanos checos... y no es por afán de ser racista... pero el echo es que hasta pasar la frontera alemana, decidimos hacer turnos para dormir. Y es que como ya sabreis, para los paises recien incorporados a la unión europea aun no existe libre circulación de personas, debido a la inmigración masiva de tipiños como los descritos que se produciría en caso de abrir las fronteras. El caso es que después de haber dormido en un portal, pues tampoco fue para tanto.

Después del merecido descanso ocupamos el día con la búsqueda de vivienda, para por la noche hacer una visita a una fiesta-picnic organizada por Mariña y Estebán. La cuestión es que a esta fiesta también estaban invitados gran parte de los nuevos erasmus, de forma que la noche transcurrio en una especie de deja-vu (o como se escriba)... donde antes estábamos nosotros haciendo los primeros intentos con el alemán, ahora estaba el grupo de este año intentando ligarse a la nueva tanda de checas. De todas formas tuvimos que abandonar esta máquina del tiempo temprano ya que al día siguiente nos esperaba un viaje al Moseltal.

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Foto artística tomada desde el tren, acercandonos a la comarca vinícola.

La idea fue de Corinna, y a mi me tomó por sorpresa, ya que ella había organizado una excursión a esta comarca alemana como mi regalo de cumpleaños. Pero en lugar del típico turismo tranquilo por una famosa región vinícola alemana, su idea de excursión romántica pasaba por seguir una ruta de senderismo que discurría entre los riscos del monte de producción de vino con las mayores pendientes de Europa.

A continuación incluyo un par de fotos para que os hagais una idea de la excursión en cuestión. Los paisajes eran incluso de belleza comparable a los paisajes gallegos ;-)


La ruta entre las viñas incluye ciertos tramos complicados.


La bajada por los riscos no deja de ser peligrosa.


Un extraño aparato recorría las casi verticales laderas siguiendo un zigzagueante carril.


Subir para bajar... de locos.


Emulando el espiritu patrio americano, los alemanes también lucen su bandera en lo alto del monte... aunque no llega a ser tan grande como la de la Coruña (arriba España) ;-)


PD. Y como en toda buena excursión a través de una región vinícola, no faltaron las paradas para degustación de la bebida local... que en este caso pasaban por la visita de los garajes de las diversas casas que se alineaban a lo largo de la única calle que conformaba el pueblecito.

PPD. Y como no podía ser de otra forma, ninguno de los dos se enteró del cambio de hora ese fin de semana, por lo que al no aparecer el bus fuimos a preguntar al hotel la razón, donde nos quedamos con cara de tontos. Y esto ya acaba por destruir completamente el mito de la seriedad y organización alemana (que yo no me enterara de eso, pues casi que normal, pero Corinna...)

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El impresionante paisaje que nos acompaño a lo largo de la excursión.

domingo, noviembre 06, 2005

Praga

Dado que las prácticas en Siemens comenzaban el 2 de Noviembre, pués se podría pensar que tenía un par de semanas para relajarme y descansar antes del comienzo del duro trabajo. Mentira.

El problema principal es el alojamiento. Nunca pensé que hiciera falta hacer un master en "Busqueda Empresarial de Viviendas" para poder conseguir un piso en Alemania, pero el hecho es que los propietarios buscan al inquilino perfecto... pero esto, como supondreis es otra historia que no tiene nada que ver con Praga, y la dejo para otro Post.

Dos días después de mi llegada a tierras germanas Corinna y yo ya teníamos organizado un viaje a Praga a través Colonia, con la compañía de bajo coste germanwings. Y digo lo de a través de Colonia ya que el viaje incluía una parada táctica de una noche en casa de los padres de Corinna. La cena estuvo muy bien, y es que, está comprobado, por alemanas que sean, las madres no dejan de ser madres. Cuando la madre de Corinna supo que la mía había preparado marisco en verano, saco su repertorio de mejores recetas para que yo eligiera.

Pero me estoy adelantando. Corinna había "tomado prestado" el coche de su madre, de forma que el viaje hasta Colonia lo hicimos por las famosas autopistas alemanas. Famosas porque, como sabreis, es el único pais del mundo que no tiene un límite de velocidad establecido en las autopistas, a no ser que alguna ridícula señal diga lo contrario. Esto realmente es una gilipollez, ya que si alguien va a doscientos y pico, y se encuentra con un coche adelantando a ciento y pico, la ostia será proporcional a la diferencia de velocidades, y sigue siendo tremenda... pero bueno, el sistema se basa en que los que van a doscientos y pico tienen un determinado tipo de coche (léase Mercedes o BMW) cuya estabilidad es equivalente a su precio.
La red de autopistas en Alemania es de las mejores de Europa, y aunque el firme deja algo que desear, hay que reconocer que que todo está realmente bien comunicado. Por ejemplo la Autopista 1, creada ya en época nazi, recorre toda Alemania de Norte a Sur, para que digan que todo lo que hizo Hitler fue malo.

Después de la comentada cena, a la mañana siguiente, tomamos el vuelo que duraría apenas 50 minutos. Pero se podía ver un cierto desasosiego en Corinna, y es que, a pesar de haber volado más horas que todos nosotros juntos (o quizás debido a eso), tiene un pánico tremendo ante los misterios de la aerodinámica. Yo no sabía el nivel que alcanzaba esta vuelofobia hasta que nos elevamos del suelo y pude ver sus manos tensadas por la fuerza que hacía al agarrar los apoyabrazos y su cara de pánico... que no se modificó ni un ápice hasta el aterrizaje en uno de los recién incorporados paises a la Unión Europea.

praga-vistas
Vista de Praga

La visita a Praga fue estupenda, ya que contabamos con un infiltrado en la ciudad (léase el hermano de Corinna), que nos proporcionó un alojamiento céntrico, y nos sirvió de guía experimentado, perfectamente conocedor de la ciudad dada su permanencia de casi tres meses en la capital checa.


Los dos hermanos alemanes frente a la embajada alemana

Incluyo un par de fotos de la ciudad, para que se vea el aspecto turístico y cultural de la visita. Tan sólo comentar que, dado que el cambio de régimen se produjo hace poco, aún quedan verdaderas joyas comunistas. Me refiero a esos barrios de las afueras de edificios sobrios, situados alrededor de una colina coronada por una imponente construcción de lineas rectas, enorme, frente a cuya fachada aparece una estatua gigantesca de un liberador ciego que montado en su caballo lucho contra el capitalismo. Aunque no me acuerda el nombre del tipiño, puedo decir que es la estatua de este tipo más grande del mundo, y al mirarla desde abajo te das cuenta de los símbolos que utilizaba el comunismo para mantener el orgullo nacional.


Arrodillaos ante el poder del régimen...

Una amiga del hermano de Corinna (que también trabajaba en Praga y que el susodicho había conocido por internet, ejem) recibía la visita de algunos amigos alemanes ese fin de semana, y decidimos quedar para cenar todos juntos el sábado. El restaurante era una cripta ambientada en la edad media, y deduzco que no era muy turístico, ya que la carta estaba escrita en checo... pero lo importante es que nos pusieron una enorme bandeja cargada de diversas carnes y cerveza y chupitos en abundancia...


El antes y el después del citado banquete...

Resultado: Unas horas despues un grupo de seis alemanes y un español recorría Praga alegre, cantando y buscando algún sitio donde meterse. Después de una pequeña discusión y votación, como en toda buena democracia, decidimos hacer lo que quería la minoría y nos fuimos a otra cripta, esta vez ambientada como un tugurio, con mala música, poca gente y cerveza increiblemente barata (para que os hagais una idea 0,5 litros, 20 coronas, lo que creo son unos 80 centimos)... es decir el sitio perfecto.


El tugurio en cuestión...

Resultado: al día siguiente Corinna no pudo levantarse de la cama, y yo acabé paseando por Praga con su hermano... muy simpático el chaval, porque, ¿qué haríais vosotros si vuestra hermana saliera con un erasmus extranjero?


Cerca de la zona comunista existe un museo de armas que no pude visitar por falta de tiempo, pero la foto a la puerta no me la quita nadie...


La cuestión es que Corinna, debido a un remolino temporal producido por la ingestión de una cantidad suficiente de grasas junto con una cantidad suficiente de alcohol, se había perdido uno de los dos días qe teníamos para visitar Praga, y que tampoco estaba muy ilusionada con el viaje de vuelta en avión... como podreis suponer. Realmente yo tampoco tenía muchas ganas de volver, y la conversación se desarroyo como sigue:

- ¿Porque no volvemos en tren? - preguntó Corinna con cara de cordero degollado
- ¿Estas loca?, serían 11 horas y ya tenemos los billetes de avión.
- Venga...
- No
- Venga... [...]
- Vale

Resultado: Dos días de turismo más por una bella ciudad.


Corinna en una torre que domina la ciudad desde el otro lado del río...



Y para terminar, yo haciendo el mono, como no podía ser de otra manera...